|
SIMÓN EL OBISPO Y LA PROFESORA
PECADORA
Perícopa apócrifa del evangelio de Lucas
Un
obispo llamado Simón invitó a Jesús a comer. Entró, pues, Jesús en
el palacio arzobispal y se sentó a la mesa. En esto, una mujer,
exprofesora de religión, al saber que Jesús estaba comiendo en el
palacio, se presentó con una carpeta repleta de informes médicos y
sentencias judiciales; se puso detrás de él junto a sus pies, y
llorando comenzó a contarle cómo desde que decidió casarse por lo
civil con un hombre divorciado, su vida se había convertido en un
infierno: despedida de su puesto de profesora, había caído en una
profunda depresión de la que no veía salida. Al escucharla, el
obispo que había invitado a Jesús pensó para sus adentros: "Si
este fuera profeta, sabría qué clase de mujer es esta, pues en
realidad es una pecadora. Como responsable de salvaguardar la fe
de los niños no puedo permitir que una mujer casada por lo civil
con un divorciado de clases de religión católica, ¡qué moral va a
enseñar una mujer inmoral!". Entonces Jesús tomo la palabra y le
dijo:
- Simón,
tengo que decirte una cosa.
Él
replicó:
- Di,
Maestro.
Jesús
prosiguió:
- Desde
que he llegado a tu palacio no he recibido ni un gesto ni una
palabra de ternura. No me has besado al entrar y te has pasado
toda la comida hablándome de relativismo moral, crisis de valores
y persecuciones políticas. Sin embargo está mujer no ha dejado de
besar mis pies y de hablarme de amor; del amor que tiene a su
marido, y del amor que entregaba en sus clases de religión cuando
hablaba a los niños de Reino, justicia, misericordia y fe. Te
aseguro que mi Padre está más cerca de ella que de todos aquellos
que os atrevéis a menospreciarla.
Entonces
dijo a la mujer:
- Dios
Padre, que es justo y tierno, no te condena. Vete en paz y regresa
a tus clases, cuéntales a los niños que donde hay amor verdadero
no puede haber pecado. Y recuérdales que lo que verdaderamente
aflige el corazón de Dios es la existencia de tantos empobrecidos
en un mundo opulento. Los asuntos de alcoba nunca interesaron a mi
Padre.
Los
comensales se pusieron a pensar para sus adentros: ¿"Quién es éste
que perdona pecados y contradice las sentencias de los delegados
de enseñanza?" y, desde aquel momento, se pusieron a pensar en
cómo deshacerse de Jesús. (Apócrifo de Lucas 7,36-50).
EMMA
TORRALBA INSBRUK (AUSTRIA
(Eclesalia).
|